Se trató de una actividad lúdica la que por medio de la interacción de cursos buscaba la enseñanza de la transmisión de valores como el respeto como la base fundamental de la convivencia con otros.
El departamento de convivencia escolar entendiendo la importancia de remarcar este concepto y la práctica de establecer ambientes sanos motivó a los alumnos de cursos mayores a conectarse con los más pequeños por medio de pinta caras las que entre los estudiantes resaltó la necesidad de entender que todos somos diferentes, aportando también la idea de igualdad entre los miembros, pero aceptando las diferencias individuales y propiciando la existencia de un clima de colaboración para poder aprender y compartir diariamente.